El Colegio de Tamaulipas

Entrega de reconocimiento al Dr. Héctor Capello por su trayectoria académica

Martes 9 de julio

Por: Liborio Méndez Zúñiga

El día de hoy, El Colegio de Tamaulipas entrega merecido reconocimiento a la trayectoria académica del Doctor en Ciencias Héctor M. Cappello, profesor de tiempo completo de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Con ese motivo me complace escribir estas Campiinotas.

Conocí al Doctor Cappello a fines de los años setenta, por los tiempos en que fue Director de Posgrado de la UAT, pero lo traté con frecuencia en los noventa a mi paso por el Consejo Tamaulipeco de Ciencia y Tecnología. Agradezco su deferencia de sostener largas conversaciones sobre los asuntos de la gestión de ciencia y la tecnología en México y en Tamaulipas. Para mi modesta formación en temas del desarrollo rural, las opiniones y agudas observaciones del experto en Psicología Social eran pepitas de oro en el páramo del incipiente pensum académico de las Instituciones de Educación Superior de Tamaulipas.

Hombre metódico, ordenado y con paciencia para escuchar a neófitos y profanos en los temas de su especialidad, con benevolencia franciscana procura explicar en esquemas sencillos de análisis desde diversas perspectivas teóricas, no solo de la psicología social, sino de la ciencia política, la teoría de la comunicación humana, áreas poco desarrolladas en estos lares del noreste mexicano.

Siempre estuve atento a los comentarios informados sobre la cosa pública del Doctor Cappello, que se daba tiempo para compartirlos no solo con conocimiento de causa sino con un fino humor y espíritu positivo. Un académico de esta talla por supuesto que ha comportado aportes invaluables al desarrollo institucional de la Máxima Casa de Cultura de Tamaulipas, y ha sido invitado a dar opinión sobre problemas de la educación, lo cual me recuerda una anécdota. Alguna vez un político le preguntó cómo hacer para elevar el rendimiento escolar de los niños de primaria. La respuesta lacónica pero contundente fue: “Asegúrese de que desayunen antes de ir a la escuela”. Imagino el estupor del político, que seguramente esperaba un rollo teórico ininteligible.

En otra ocasión, reunido con un grupo de investigadores para opinar sobre los rumbos del COTACYT en un cambio de sexenio, y ante la urgencia de “vender” el tema de la ciencia y la tecnología al nuevo gobernador, el Doctor Cappello simplemente recomendó con claridad meridiana que se propusiera una formula de asignación presupuestal en función del Producto Interno Bruto y la expectativa de impacto de la inversión en proyectos y programas de investigación por sector de actividad económica. Y fue más lejos: había que convencer al titular del ejecutivo estatal de un esquema de fomento diferenciado, dada la precariedad de la actividad científica y tecnológica en Tamaulipas. Dígame si le hace sentido esta visión.

Cuando se repasa a grandes trazos el desarrollo institucional de la UAT, siempre he dicho que son pocos los cerebros que han venido de otras latitudes a compartir su vida profesional con la vida académica de la entidad: Anote usted al Doctor Héctor M. Cappello, también al Doctor Emanuel Méndez Palma, y por supuesto al PH. D. Assefaw Tewolde Medhin (QEPD), y pésele a quien le pese, anote a la Dra. Sagrario Lavín Flores. Todos ellos detonadores de iniciativas de gran calado: Cappello fundó el Centro de Estudios Multidisciplinarios e Investigaciones Regionales  y su Revista Sociotam; Méndez Palma detonó las capacidades en teledetección y geomática, justo la fortaleza del actual Instituto de Ingeniería y Ciencias, y no dejó morir el Instituto de Ecología y Alimentos, y apoyó su revista Biotam.  El Doctor Tewolde fortaleció el posgrado de Agronomía, le dio visibilidad internacional a la Facultad de Agronomía, fusionó la investigación y el posgrado, y aterrizó fondos internacionales para el tema de la pobreza en el altiplano tamaulipeco. Acrecentó la vinculación con la Comisión Nacional del Agua, para transferir tecnología a los distritos de temporal tecnificado en San Fernando y la Huasteca.

A pesar de sus contradicciones y excentricidades, cómo negar el mérito fundacional de la Doctora en Ciencias Sagrario Lavín Flores, quien fundara el Instituto de Investigaciones Alimentarias, precedente del actual Instituto de Ecología Aplicada. Pues bien, de todos ellos, solo permanece fiel a su nueva identidad norestense  el Doctor Cappello, quien ha establecido su residencia en la tierra tamaulipeca, como profesor, como investigador y lo más importante como formador de los nuevos doctores en ciencias sociales que tanto necesita la academia tamaulipeca.

Acertada iniciativa de El Colegio de Tamaulipas, reconocer la prolífica trayectoria académica del homenajeado, quien además de ser parte de la masa crítica de primer nivel, se desenvuelve como un hombre de bien y altamente comprometido con la comunidad que adoptó como segunda patria chica. Felicidades!

 

notas recientes

VINCULACIÓN

VINCULACIÓN

CAPACITACIÓN CONTINUA

FIRMA CONVENIO COLABORACIÓN